Para muchos, el champán es solo para brindis o celebraciones. Un pensamiento muy habitual en aquellas personas que están pocos habituados a su consumo y no poseen los conocimiento básico de su protocolo, de cuándo, dónde y cómo servirlo.

Antes de solemnizar un festejo debemos de tener un previo conocimiento de la ocasión para poder elegir la mejor opción, el tamaño de la botella, cómo enfriarla, cómo conservarla, cómo servirla en la mesa, cómo abrirla, entre otras incógnitas.

En este punto es pertinente conocer los diferentes momentos en los que se pueden disfrutar de un buen champán. Es por ello que la temperatura juega un papel crucial, de no ser la adecuada, no se puede esperar que esté deliciosa.

Partimos de la base de que esta bebida, en particular, se debe degustar a ocho grados en la boca. Si se encuentra por debajo de lo recomendado se pierden las burbujas y parte del aroma, si es lo contrario, aumenta en exceso la espuma y se arruina el fragancia.

Lo normal es que el champán se caliente un poco en la copa antes de disfrutarlo, sobre todo en reuniones familiares, en casa o en verano, así que en estos casos conviene servirlo dos o tres grados por debajo de lo recomendado, para ello se sugiere contar con un termómetro de botella.

Uno de los problemas habituales es mantener la temperatura de la botella mientras verificamos que se mantenga. La forma más elegante de hacerlo es con una cubitera, siempre y cuando se tenga el conocimiento de como prepararla. La técnica es sencilla, dos tercios de agua en el balde junto con el hielo, este último debe de llagar hasta los diez centímetros del borde, así el producto estará en una ambientación perfecta.

De acuerdo con su uso, lo ideal es colocar solo una botella. En el caso de que cuenten con más de una, el protocolo indica que se debe de emplear una champanera o simplemente guardar una en el frigorífico mientras se termina la anterior.

De acuerdo con los especialistas, las grandes presentaciones son adecuadas para las fiestas y reuniones con muchos invitados. En ves de adquirir barias botellas, lo ideal es recurrir a esta opción.

Por otro lado, no conviene encasillar al champán y al cava en su papel de espumoso perfecto para el brindis, ya que puede acompañar adecuadamente cualquier tipo de comida, postre o aperitivo.